19/5/12

La diócesis de Alcalá con su obispo


SE DARÁ COPIA A LOS FIELES DE TEXTOS DEL MAGISTERIO

Los sacerdotes de la diócesis de Alcalá leerán en las misas del fin de semana unas palabras de adhesión a su obispo

Los sacerdotes de la Diócesis de Alcalá de Henares leerán en las Misas unas palabras de adhesión a la Doctrina Católica enseñada por el obispo de la diócesis y de adhesión a la persona y ministerio apostólico de Mons. Reig, que en estas semanas está siendo perseguido por algunos lobbys, instituciones civiles y medios de comunicación. Así mismo, repartirán copia de textos tomados del Catecismo y del documento Sexualidad Humana: Verdad y Significado. Invitarán a los fieles a orar por la libertad religiosa, por el Obispo y por los que rechazan sus enseñanzas.
19/05/12 10:41 AM | Imprimir | Enviar

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(InfoCatólica) Desde la web de la diócesis de Alcalá se asegura que su obispo "está siendo perseguido por algunos lobbys, algunas instituciones civiles y algunos medios de comunicación, por enseñar, con caridad y verdad, diversos aspectos de la Doctrina de la Iglesia, y en particular por recordar algunos textos contenidos en elCatecismo de la Iglesia Católica (nn. 2357, 2358, 2359 y 1860) y en un documento del Pontificio Consejo para la Familia –Dicasterio  de la Santa Sede–  titulado «Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104)».
Del mismo modo, "como expresión de solidaridad y adhesión pública a la Iglesia, a su cabeza visible el Papa Benedicto XVI y a nuestro Obispo Mons. Reig Pla los sacerdotes repartirán entre los fieles, en los días indicados, copia de dichos textos que ahora se transcriben": 
Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357, 2358, 2359 y 1860 
Castidad y homosexualidad
2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso. 
2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. 
2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.» 
«1860. La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.» 
Pontificio Consejo para la Familia
Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104) 
«(…) Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada. En cualquier caso, las personas en estas condiciones deben ser acogidas con respeto, dignidad y delicadeza, evitando toda injusta discriminación. Los padres, por su parte, cuando advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y calificadas para proporcionarle todo el apoyo posible. (…)»