Crece el número de españoles que se declaran católicos

La Religión en nuestras vidas es algo fundamental e importantísimo. Creamos este espacio para debatirlo.

Exito de la convocatoria «La alegría de ser católicos»
Católicos de todas las edades y estratos sociales llenaron ayer la principal arteria de Santiago de Chile respondiendo así a la convocatoria de un grupo de laicos católicos que llamó a manifestarse con esperanza y orgullo por la fe. «La alegría de ser católicos» reunió a fieles de parroquias, colegios, universidades y movimientos no sólo de Santiago sino también de regiones cercanas como Rancagua, Melipilla, Talagante, San Bernardo y Viña del Mar.
(DOP/InfoCatólica) La Intendencia Metropolitana, en conjunto con Carabineros, estimó en más de cincuenta mil los asistentes a la marcha realizada el sábado 15 de octubre a mediodía.
En las inmediaciones de Plaza Italia se empezaron a congregar los fieles entorno a lienzos y símbolos que identificaban a sus comunidades, mientras las batucadas y las bandas escolares aportaban ritmo a la marcha. Durante el trayecto rezos y gritos alusivos a la Virgen María y Jesucristo animaban a los caminantes. También personas en zancos vestidas de ángeles y agrupaciones de bailes religiosos se dieron cita en el centro de Santiago para mostrar festivamente su fe.
Al llegar al frontis de la centenaria Iglesia San Francisco, cantantes católicos como Romina González, Tere Larraín y los Hermanos Valdivia amenizaban la jornada con su música. Pasadas las 14 horas Ronald Bown, organizador de la exitosa marcha, se dirigió a los asistentes, les agradeció su presencia y presentó al Arzobispo de Santiago, Mons. Ricardo Ezzati, quien fue recibido entre fervorosos aplausos. Junto con él subieron al escenario Mons. Cristián Contreras Villarroel, Obispo Auxiliar de Santiago, Mons. Héctor Gallardo, Vicario General de Pastoral y el cardenal Francisco Javier Errázuriz.
"Queridos amigos: Con una alegría muy grande en el corazón los saludo a todos y todas y agradezco que un grupo de jóvenes haya tenido la iniciativa de convocarlos a este encuentro que quiere manifestar lo que hay en el corazón de cada católico: la alegría de sentir que Jesús está con nosotros y Él es nuestro pastor”, dijo al comienzo el Arzobispo. Añadió: “Los obispos reunidos en Aparecida nos han dicho que el gozo más grande que tenemos los católicos es haber encontrado a Jesucristo y que la alegría más grande es poder comunicarlo a los demás. Ustedes son testigos de que haber encontrado a Jesucristo llena el corazón de felicidad y yo quisiera invitarlos a ser misioneros para anunciarlo a todas las personas de nuestra ciudad”.
Luego monseñor Ricardo Ezzati dio lectura al saludo enviado por el cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, quien recordó que la misión es dar a conocer la verdad, la belleza y el bien “que experimentamos en nuestra vida gracias al don del encuentro con Jesucristo”, propuesto como un bien para nuestra nación. Lea carta completa aquí.
Al término de la lectura de este mensaje los asistentes comenzaron a aplaudir espontáneamente, manifestación que se hizo aún más fuerte cuando supieron que el Papa, mediante su Secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, había enviado el siguiente saludo: “Con ocasión de la marcha que bajo el lema, ‘La alegría de ser católico’, que ha promovido la juventud de esa Arquidiócesis de Santiago, el Sumo Pontífice Benedicto XVI saluda con afecto a sus organizadores y participantes, y les anima a que el gozo que nace de haber encontrado a Cristo se transforme en una fuerza misionera, que toque el corazón de los hombres, suscitando en ellos el deseo de descubrir a Dios y conducir una vida dichosa según su voluntad. Con estos sentimientos el Santo Padre pide al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen, que sostenga con su gracia a todos los jóvenes chilenos, acompañándoles en su vida cotidiana, a la vez que les imparte complacido la implorada bendición apostólica”. En el escenario y frente a los miles de asistentes monseñor Ricardo Ezzati, monseñor Cristián Contreras V. y el cardenal Francisco Javier Errázuriz impartieron la bendición a los asistentes y sus familias.
“Los católicos tenemos que dejar de pasar desapercibidos y hacernos notar con fuerza y con mucha fe”, opina Sergio Aspillaga, de la parroquia San José de Melipilla. “Están pasando muchas cosas y pareciera que las creencias que nos trae la Iglesia Católica se nos están olvidando”, dice. “Es nuestro deber ponernos colorados, gritar y cantar por nuestra fe”. A su juicio “ser hijo de Dios es tener un Padre que perdona todo, que nos ayuda, que nos da alegría de vivir”. Agrega: “Mira toda la gente que hay acá y están todos felices. Vine con mi señora y mis tres hijos, sólo el perro y el gato se quedaron en la casa”, cuenta riendo.
“Estoy muy contento de pertenecer a la Iglesia Católica”, dice el Padre Alvaro Olivares fdp, director del Pequeño Cottolengo de Rancagua. “Vinimos con una veintena de niños discapacitados y en sillas de ruedas a adherir a la Iglesia Católica y a decir que estamos felices de ser hijos de Dios”. Agrega: “En mi caso el encuentro con Jesucristo produjo un antes y un después para mi vida, la fe le ha dado un sentido de trascendencia a mi historia”.
Daniela Isler, estudiante de trabajo social UC, sostiene que fue Dios quien la motivó a asistir a la marcha. Dios “me ha regalado a mis amigos, que los conocí por medio de Cristo; y a mi familia”. Indica que “tener a Jesús y a María en mí” ha hecho una diferencia en su vida. Valora la marcha porque “iniciativas como ésta son muy importantes y creo que son pocas. Se trata de mostrar que los católicos estamos presentes, creemos en Dios y eso nos da alegría”.
“Estoy acá porque quiero, junto con los demás católicos, mostrar a la sociedad que creemos en lo que predicamos” y que eso da alegría de vivir, cuenta María Ester Abarca, de la Parroquia Santa Marta. Agrega: “Estoy por el don de la fe, por la búsqueda sincera de la verdad y del bien para el ser humano”.
Valentina Freuser, de la Parroquia San Pedro y perteneciente al carisma del Camino Neocatecumenal se desplaza junto a su hijo, su marido y mostrando un embarazo de 4 meses. “Estamos acá para mostrar nuestra alegría y dar a conocer lo que pensamos: estamos a favor de la vida, del matrimonio”. Agrega: “Vinimos con nuestro hijo y con el que viene en camino, porque creemos que Chile está olvidando la vida y la familia, en especial con esto de la pastilla del día después y del aborto terapéutico. Eso no es la voluntad de Dios”.
“Estoy dichosa de ser bautizada y haberme consagrado a Dios en la Iglesia” asegura la Hermana María Eria Saldivia, de la Congregación de la Inmaculada Concepción. Manifiesta que con esta marcha “damos testimonio que hay Alguien más grande que nos está dando fuerza, que nos da ánimo y nos impulsa como país. Ser católica me ha dado la esperanza en la vida eterna y la libertad interior se sentirme hija amada del padre en toda circunstancia”.
La Sociedad de San Bernabé les presta ayuda cuando se convierten
InfoCatólica ha entrevistado al P. Robin Sanders, Secretario de la Sociedad de San Bernabé. Esta sociedad, con origen en un deseo de León XIII, se dedica a prestar apoyo económico y pastoral a los clérigos anglicanos y a los ministros de otras confesiones que se convierten al catolicismo. Varios cientos de clérigos anglicanos se han hecho católicos en los últimos veinte años, hasta el punto de que uno de cada siete sacerdotes católicos en activo en Inglaterra y Gales fue anteriormente clérigo anglicano.
(Bruno Moreno/InfoCatólica) – P. Sanders, la Sociedad de San Bernabé existe para ayudar a antiguos ministros y clérigos de otras confesiones que vuelven a la Iglesia Católica. ¿Cómo surgió esta idea?
En 1896, el papa León XIII estaba preocupado por los clérigos anglicanos que se habían hecho católicos. Escribió al Arzobispo de Westminster, pidiendo que se crease un fondo para ayudarles. Poco después, se fundó la Sociedad de Ayuda a los Conversos. A lo largo de los años, esta sociedad se fue desarrollando y pasó a ayudar a clérigos y ministros de otras confesiones y no sólo anglicanos. En 1992, se creó la Sociedad de San Bernabé, para continuar su trabajo.
– ¿Cuáles suelen ser los obstáculos principales que debe superar un clérigo no católico que quiere entrar en la Iglesia Católica?
El problema más evidente es que normalmente pierden su casa y su trabajo. Los clérigos conversos suelen tener dificultades en encontrar nuevos trabajos. A veces también pierden a sus amigos y la relación con sus familiares.
– ¿Qué tipo de ayuda ofrecen a esos clérigos?
Si necesitan ayuda económica, se la proporcionamos. Podrían necesitar colaboraciones mensuales, para poder vivir y pagar el alquiler de sus casas. Podrían necesitar ayuda con todo tipo de gastos.
También ofrecemos ayuda pastoral, amistad y consejo a personas que pueden encontrar dificultades para adaptarse a una nueva vida y pueden sentirse aislados y solitarios.
– ¿Cuántos pastores anglicanos se han hecho católicos en las últimas décadas, aproximadamente? ¿A cuántos han ayudado ustedes desde la creación de la Sociedad?
Desde que me convertí en Secretario, en el año 2000, la Sociedad ha ayudado a unos 150 antiguos clérigos o ministros de otras confesiones y viudas de dichos clérigos. El número real de personas a las que hemos ayudado es mucho mayor, porque a menudo tienen familia.
Se suele decir que, durante la década de los noventa, más de quinientos clérigos dejaron la Iglesia de Inglaterra, y probablemente sea una cifra correcta. La mayoría, aunque no todos, se hicieron católicos. Actualmente, más o menos uno de cada siete sacerdotes católicos en activo en Inglaterra y Gales es un antiguo clérigo anglicano convertido al catolicismo. Unos ciento ochenta (incluyendo los del ordinariato) están casados.
– Los anglicanos dicen a veces que la mayoría de los clérigos que “cruzan el Tíber” vuelven luego a la Iglesia de Inglaterra, una vez que han descubierto lo que realmente significa ser católico. ¿Es cierto?
¡No, es absolutamente falso! Hay algunos que vuelven al anglicanismo, pero no creo que lleguen a uno de cada diez. Además, algunos de esos que retornaron al anglicanismo, luego volvieron a hacerse católicos.
– ¿Por qué eligieron a San Bernabé como su patrono?
Porque su nombre significa “Hijo de la Consolación” y acogió con cariño a San Pablo, ayudándole para que fuese aceptado por la Iglesia y pudiera integrarse en ella.
– ¿La mayoría de sus miembros son conversos del anglicanismo?
Sí, seis de cada siete o más provienen del anglicanismo. Sin embargo, tenemos gente de todas las confesiones cristianas con presencia significativa en Gran Bretaña.
– Usted fue pastor anglicano, ¿verdad?
Sí, fui ordenado diácono en la Iglesia de Inglaterra en 1974 y me marché en 1982.
– ¿Por qué dejó la Comunión Anglicana para hacerse católico?
1º. Porque descubrí que la Iglesia Católica era la original y de ella se habían separado las demás.
2º. Porque descubrí que la unidad visible con la Sede de Pedro es esencial para ser católico.
3º. Porque descubrí que la Iglesia debe tener la autoridad para responder a las preguntas que se planteaban y que solo la Iglesia Católica tenía esa autoridad.
4º. Porque me di cuenta de que, en la Iglesia de Inglaterra, los anglocatólicos sólo eran una de muchas escuelas de pensamiento y de que la Iglesia de Inglaterra en sí misma no es católica.
– ¿Ya han empezado a ayudar a los sacerdotes del nuevo ordinariato inglés?
Sí. Hemos ayudado a unos treinta que ya son sacerdotes católicos y a unos pocos que aún no han sido ordenados, además de a algunos religiosos.
– ¿Planean integrarse en el ordinariato algunos de los clérigos que se hicieron católicos en las últimas décadas?
Sé de uno que ya lo ha hecho, pero no conozco a nadie más que esté pensando en ello.
– ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el ordinariato en Inglaterra?
El problema más inmediato es el dinero. Hay unos treinta sacerdotes, muchos de ellos con familia, que necesitan alojamiento y ayuda económica. También tienen que determinar el significado del “patrimonio anglicano” que traen consigo a la Iglesia Católica.
– Si algunos de nuestros lectores quisieran ayudar a la Sociedad, ¿cómo podrían hacerlo?
Si se ponen en contacto con nosotros, podemos discutir cómo pueden ayudarnos. Mi correo electrónico es robin4sbs@googlemail.com
Fr. Robin Sanders
The St Barnabas Society
4 First Turn, Wolvercote
Oxford, OX2 8AH
Con un breve comunicado, el 13 de mayo, la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, reunida en plenaria, «restaura» la obligación de abstenerse de comer carne todos los viernes del año.
El texto es conciso y directo, con mucha fuerza y claridad. No salgo de mi asombro y comparto la alegría. Como necesita porca glosa, traduzco a vuela pluma la disposición de los obispos (las negritas mías):
Con la práctica de la penitencia cada católico se identifica con Cristo en el momento de la cruz. Lo hacemos con la oración, uniendo los sufrimientos y sacrificios de nuestras vidas con la Pasión de Cristo; en el ayuno, al morir a uno mismo a fin de estar cerca de Cristo: en la limosna, al demostrar nuestra solidaridad con los sufrimientos de Cristo en aquellos que lo necesitan. Las tres formas de penitencia constituyen una parte vital de la vida cristiana. Cuando además se hace de un modo visible en público, entonces también es un acto importante de testimonio.
La Iglesia ha reservado todos los viernes como un día especial de penitencia, porque es el día de la muerte de Nuestro Señor. La ley de la Iglesia exige a los católicos abstenerse de comer carne los viernes, o algún otro tipo de alimento, u alguna otra forma de penitencia que establezca la Conferencia Episcopal.
Los obispos desean volver a establecer en la vida de los fieles la práctica de la penitencia los viernes, como una señal clara y distintiva de su identidad católica. Ellos reconocen que los mejores hábitos son los que se adquieren como parte de una voluntad común y de un testimonio común. Por eso es importante que todos los fieles nos unamos en una celebración común de la penitencia los viernes.
Respetuosos con esto, y de acuerdo con el sentir de toda la Iglesia, la Conferencia Episcopal desea recordar a todos los católicos de Inglaterra y Gales la obligación de hacer penitencia los viernes. Los obispos han decidido volver a establecer la práctica de abstenerse de comer carne como parte de su dieta normal, o de algún otro tipo de alimento de los que regularmente participan. Esta disposición surtirá efecto a partir del viernes 16 de septiembre de 2011, cuando conmemoremos el aniversario de la visita del Papa Benedicto XVI al Reino Unido.
Muchos desearán, tal vez, ir más allá de este simple acto de testimonio común y dediquen todos los viernes un tiempo especial de oración y de mortificación. De todos estos modos uniremos nuestros sacrificios al Sacrificio de Cristo, que entregó su vida por nuestra salvación.
No se trata de una piadosa práctica individual, de una devoción personal, que por supuesto siempre ha sido posible. Es un acto de obediencia, del ejercicio de la virtud. Un recordatorio semanal de lo que somos, de poder unirnos, no sólo personalmente, a la Pasión redentora; cada uno individualmente y todos como Pueblo de Dios.
El canon 1251 ya prescribía la obligatoriedad, pero por esas rendijillas de la molicie y la pereza en el mejor de los casos, o de la desobediencia o caradura en el peor —p.e..abusos de la Bula de la Santa Cruzada en España—, la práctica estaba arrinconada. Los obispos ingleses, facultados por el canon 1253, han determinado que en Inglaterra y en Gales que el modo de cumplir sea la tradicional abstinencia de carne — o de otro alimento para los vegetarianos—
No creo que tarden en saltar los de siempre, aquellos que reclamen que «lo importante es…» (rellénese los puntos suspensivos con lo que se quiera), que esta disposición es pre-concilar, ritualista. No harán más que revivir el Non serviam!, porque aquí está el quid de la cuestión. Dejo este tema por ahora, no quiero empañar la noticia, tiempo habrá de volver sobre el asunto.
Quizá, lo que más me haya llamado la atención, y creo que también es importante, es la afirmación de que «cuando además se hace de un modo visible en público, entonces también es un acto importante de testimonio». Una llamada a que los católicos salgan del armario y se hagan visibles también en este aspecto. No es un acto de confrontación o de mostrar las cartas, es de amor.
Eso sí, tengo cierto interés en contemplar cómo las autoridades civiles, que tan delicadas son con las dietas de musulmanes, hindúes o judíos van a serlo con los católicos en colegios, hospitales y demás instituciones públicas. O cómo la BA ofrecerá un menú especial los viernes para católicos.
CATALUÑA, LA REGIÓN CON MENOS PORCENTAJE DE MATRICULADOS
La demanda de religión católica en la educación básica ha caído en medio millón largo de alumnos en un decenio, 158.483 en Primaria y 344.668 en Secundaria Obligatoria (ESO), según se deduce de las estadísticas oficiales. Los últimos datos de las comunidades autónomas publicados por el Ministerio de Educación indican que el 75,5 por ciento de los 2.665.161 estudiantes de Primaria y el 55,3 por ciento del 1.813.572 de ESO del curso 2008-2009 estaban inscritos en la asignatura.

(Efe/InfoCatólica) El 23,8 por ciento de Primaria y el 41 por ciento de ESO no cursaban ninguna religión y eran menos del 1 por ciento los matriculados en otras confesiones. El 3,6 por ciento de ESO estudiaban Historia y Cultura de las Religiones. La demanda de la clase de religión católica llega a ser menos de la mitad en los centros públicos de ESO que en los privados concertados.
Según los desarrollos de la Ley Orgánica de Educación (LOE), vigente desde 2006, quienes no elijan la materia confesional (católica, evangélica, islámica o judía), que es voluntaria, recibirán la “debida atención educativa” por los centros de enseñanza, que no puede implicar desventaja académica para los que cursen religión.
En ESO, aparte de estas posibilidades, se puede optar por la materia voluntaria y aconfesional Historia y Cultura de las Religiones.
Las notas de las enseñanzas de religión no computan en las convocatorias o procesos de selección académica en que concurran los expedientes.
Diez años antes, en el curso 1998-1999, iban a religión católica el 84,7 por ciento de los 2.562.785 alumnos de Primaria y el 71,3 por ciento de los 1.890.004 de ESO. Es decir, el número total de escolares de Primaria subió un 4 por ciento en un decenio, mientras que descendió un 7,3 por ciento el de matriculados en religión católica. El conjunto de los estudiantes de ESO bajó un 4 por ciento, pero los que cursan esta asignatura cayeron un 25,5 por ciento.
Los datos recabados por la Conferencia Episcopal (CEE) en centros educativos en el curso 2009-2010 apuntan que el 81 por ciento de los alumnos de Primaria y el 59,8 por ciento de ESO estaban inscritos en la asignatura. Diez años antes eran el 88,2 por ciento en Primaria, el 77 por ciento en el primer ciclo de ESO y el 66,4 por ciento en el segundo, según la CEE.
El obispo de Sigüenza-Guadalajara, Mons. José Sánchez, se mostró preocupado en agosto pasado por el “descenso alarmante” en algunos institutos y aventuraba que la asignatura podría desaparecer con esa tendencia.
En el Bachillerato (Secundaria postobligatoria), indican las estadísticas oficiales, la media nacional era del 46,3 por ciento en religión católica durante el curso 2008-2009.
El caso más llamativo de ESO es el de Catalunya: sólo un tercio de todo el alumnado estudiaba religión católica ese curso (8,1 por ciento en centros públicos).
La Conferencia Episcopal, que se remite a sus notas y estadísticas, valoraba los niveles de matriculación del curso 2009-2010 como “significativos” por las “dificultades” que tiene la asignatura.
La LOE, precisaba, supone “nuevas trabas” para optar en igualdad de oportunidades por la enseñanza de la religión católica, entre ellas “la configuración de la asignatura como si fuera una materia marginal y un peso añadido a la carga curricular”.
En declaraciones a Efe, el profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Universidad de Navarra Francisco Domingo recuerda que los acuerdos entre España y el Vaticano establecen que la asignatura debe ofrecerse en condiciones “equiparables” a las demás disciplinas fundamentales.
El P. Domingo se muestra cauto sobre las estadísticas oficiales, pero reconoce un “goteo” a la baja como expresión, en parte, de la “crisis de valores” y la “comodidad” de la sociedad. Resalta un descenso del espíritu religioso y padres sin sentido cristiano y autoridad suficientes para matricular a los hijos en religión cuando éstos se resisten, especialmente los de más edad. Además, lamenta las leyes que “debilitan de forma consciente” la institución matrimonial tradicional y la responsabilidad de los padres en la formación de los hijos.
La secretaria de la asociación de profesores de religión APPRECE, Emma González, lamenta que la religión confesional haya quedado “sin alternativa” en Bachillerato. Los centros la sitúan a primera o última hora, asegura, lo que favorece que los alumnos no asistan, opina.
González denuncia la práctica “generalizada”de no ofrecer en ESO la “alternativa real”de Historia y Cultura de las Religiones, sino sólo la “debida atención educativa”.
El vicepresidente de los profesores de FEPER, Luis Guridi, coincide en que una clase voluntaria al principio o final de la jornada no ayuda a la asistencia. Augura y reclama la desaparición de la asignatura confesional y defiende una obligatoria de filosofía e historia de las religiones.
El Papa envía a la misión a más de 200 familias del Camino
El Papa ha recibido este mediodía en el Aula Pablo VI a Kiko Argüello y Carmen Hernández, iniciadores del Camino Neocatecumenal, junto al padre Mario Pezzi, acompañados por los equipos itinerantes y un numeroso grupo de sacerdotes, seminaristas y familias. «Desde hace más de cuarenta años el Camino Neocatecumenal contribuye a reavivar y consolidar en las diócesis y en las parroquias la iniciación cristiana, favoreciendo un gradual y total redescubrimiento de las riquezas del Bautismo, ayudando a saborear la vida divina, la vida celestial que el Señor inauguró con su Encarnación», les ha dicho.

Ver también
(VIS/InfoCatólica) Benedicto XVI puso de relieve que “en los últimos años se ha llevado a cabo con éxito el proceso de redacción del Estatuto del Camino Neocatecumenal que, tras un período razonable de validez “ad experimentum”, fue aprobado definitivamente en junio de 2008.
Otro paso importante significativo se ha logrado en estos días, con la aprobación, por parte de los dicasterios competentes de la Santa Sede, del Directorio Catequético del Camino Neocatecumenal.
“Con estos “sellos” eclesiales, el Señor confirma hoy y os confía nuevamente este valioso instrumento que es el Camino, para que podáis, en obediencia filial a la Santa Sede y los pastores de la Iglesia, contribuir con un nuevo impulso y ardor, al redescubrimiento total y alegre del don del Bautismo y ofrecer vuestra contribución original a la causa de la nueva evangelización.
“La Iglesia ha reconocido en el Camino Neocatecumenal un regalo especial suscitado por el Espíritu Santo: como tal, tiende naturalmente a inserirse en la gran armonía del Cuerpo eclesial. En este sentido, os exhorto a buscar siempre una profunda comunión con los pastores y con todos los componentes de las Iglesias particulares y de los contextos eclesiales, muy diferentes, en los que estáis llamados a trabajar. La comunión fraterna entre los discípulos de Jesús es, de hecho, el primer testimonio y el más grande del nombre de Jesucristo”.
El Papa manifestó su alegría por poder enviar hoy, a diferentes partes del mundo, “a más de 200 nuevas familias que, con gran generosidad, se han hecho disponibles y parten para la misión, uniéndose idealmente a las 600 familias que ya trabajan en los cinco continentes”.
“Queridas familias, la fe que habéis recibido como don sea la luz que se coloca en el candelabro, capaz de mostrar a la gente el camino del cielo. Con el mismo sentimiento, enviaré 13 nuevas “missiones ad gentes”, que estarán llamadas a dar testimonio de la Iglesia en ambientes muy secularizados de varios países, o en lugares en los que todavía no ha llegado el mensaje de Cristo”.
Dirigiéndose a los sacerdotes, provenientes de los seminarios diocesanos “Redemptoris Mater” de Europa, y a los más de 2.000 seminaristas presentes, el Santo Padre dijo: “Sed sacerdotes enamorados de Cristo y de su Iglesia, capaces de transmitir al mundo la alegría de haber encontrado al Señor y de poder estar a su servicio”.
A los catequistas itinerantes y a los de las Comunidades neocatecumenales de Roma y de Lacio, así como a las “communitates in missionem”, Benedicto XVI les pidió que “en los sufrimientos o en la aridez” que experimenten, se sintieran “unidos al sufrimiento de Cristo en la cruz, y a su deseo de llegar a muchos hermanos alejados de la fe y de la verdad, para llevarlos a la casa del Padre”.
El Santo Padre terminó invitándoles a reflexionar sobre la tercera parte de la Exhortación Apostólica “Verbum Domini”, donde se habla de “La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios al mundo” (n. 90-98) y a sentirse “partícipes del ansia de salvación del Señor Jesús, de la misión que ha confiado a toda la Iglesia”.
| oni Seith | ||||||||||||||||||||||||||||
| Una joven judía conversa conmueve al mundo: soy feliz en medio de una terrible enfermedad | ||||||||||||||||||||||||||||
| Ha hecho del "todo es gracia" paulino el lema de su vida hasta el límite de afirmar que su enfermedad degenerativa de los huesos también lo es. | ||||||||||||||||||||||||||||
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A veces podríamos pensar que la felicidad empieza allí donde termina el sufrimiento. Y así postergamos para un mañana que probablemente nunca llegará nuestra decisión de amar y ser felices. Pero Joni Seith, una joven judía conversa al catolicismo, ha descubierto esa paradoja de la vida cristiana: el valor salvífico y redentor del dolor, y su sufrimiento, una penosa enfermedad degenerativa del sistema óseo, se ha convertido para ella una "gracia" que testimonia al mundo entero. Tras recibir el bautismo y contraer matrimonio que la bendijo con cuatro hijos, Joni comienza a experimentar la crudeza de su enfermedad. "La endometriosis se hizo tan debilitante que tuvieron que hacerme una histerectomía completa a la edad de treinta y dos años. Allí los doctores descubrieron que mi densidad ósea era la de una mujer de ochenta años de edad. A partir de ese momento, mi cuerpo parecía desmoronarse". "La Gracia vino. La gracia de creer en Aquel que me amó más que nadie me amaba. La gracia de aceptar que mi enfermedad se permanecería hasta que Él creyera que estaba lista para sanarme. La gracia de confiar en Él, que sabía mejor que nadie cómo quería usarme para su bien. Y Él me regaba con su paz. Con este nuevo conocimiento acepté mi deterioro de salud. A pesar de que la enfermedad causó estragos en mi cuerpo, no robó mi paz. El dolor no disminuyó pero ahora tenía la oportunidad de llevarlo mejor. Dios me enseñó "qué ofrecer". Había escuchado la expresión, pero ahora Él quería que yo la viviera". Posteriormente se dedicó a escribir un libro sobre la vida de los santos para niños. "¡Él no iba a dejar que perdiera la cabeza como estaba perdiendo mi cuerpo! Cuanto peor me sentía, más me inspiraba lo que iba a dibujar y escribir. Dios me dio el regalo de mis obras de arte y nuestro negocio de camisetas para mantenerme cuerda". "Pero gracias a Dios, Jesús me guardó de que el mundo me robe esa bendición. Él me enseñó lo que significa "qué ofrecer". Todo lo que necesitamos hacer es pedirle que derrame su gracia sobre nuestros hermanos y hermanas para ofrecer nuestro dolor y enfermedades, nuestras decepciones así como nuestras alegrías por el bien de los demás. Dios nos ama tanto que Él nos quiere introducir en el sacrificio amoroso de su cruz, el instrumento de su amor y gracia, su paz y vida en nosotros -el misterio de su Sacratísimo Corazón. Es una gran lección que aprender". | ||||||||||||||||||||||||||||