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4/3/12

Domingo 2º de Cuaresma


Domingo 04 de Marzo de 2012Domingo 2º de Cuaresma



Santoral: CasimiroMartirologio y efemérides latinoamericanos: 4.3.1990: Nahamán Carmona, niño de la calle, Guatemala.



Dibujo de Cerezo para el día de hoy
Génesis 22,1-2.9-13.15-18

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la feEn aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: "¡Abrahán!" Él respondió: "Aquí me tienes." Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré."
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: "¡Abrahán, Abrahán!" Él contestó: "Aquí me tienes." El ángel le ordenó: "No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo."
Abrahán levanto los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado a tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido."
Salmo responsorial: 115

Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.Tenía fe, aun cuando dije: / "¡Qué desgraciado soy!" / Mucho le cuesta al Señor / la muerte de sus fieles. R.
Señor, yo soy tu siervo, / siervo tuyo, hijo de tu esclava: / rompiste mis cadenas. / Te ofreceré un sacrificio de alabanza, / invocando tu nombre, Señor. R.
Cumpliré al Señor mis votos / en presencia de todo el pueblo, / en el atrio de la casa del Señor, / en medio de ti, Jerusalén. R.
Romanos 8,31b-34

Dios no perdonó a su propio HijoHermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?
Marcos 9,2-10

Éste e mi Hijo amadoEn aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: "Éste es mi Hijo amado; escuchadlo." De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos." Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de "resucitar de entre los muertos".


23/2/11

Ayuno, limosna y oración para la Cuaresma

RENUEVAN EN TODOS LOS FIELES LA GRACIA BAUTISMAL

El Papa llama al ayuno, la limosna y la oración para la próxima Cuaresma

El papa Benedicto XVI ha dicho que la Cuaresma es un tiempo litúrgico «muy valioso e importante», es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad del hombre para acoger la gracia que libera del pecado. Durante la Cuaresma, recuerda el Papa, la Iglesia invita a la conversión del hombre para que se libere de su egoísmo y del instinto de dominio sobre los demás y se abra a la caridad. Benedicto XVI asegura que este tiempo de purificación y conversión a través del ayuno, la limosna y la oración, debe renovar en todos los fieles la gracia recibida en el Bautismo. .

23/02/11 7:18 AM | Imprimir | Enviar

(Agencias/InfoCatólica) El Mensaje papal para la Cuaresma 2011 tiene como lema “Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado”, y fue presentado ayer en el Vaticano por el cardenal Robert Sarah, presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”, el organismo de la Santa Sede que se encarga de distribuir la caridad del Papa.

En su mensaje, el Obispo de Roma señala que el bautismo “no es un rito del pasado” sino el encuentro con Cristo y que impulsa a liberar del corazón del hombre el peso de las cosas materiales, “de un vínculo egoísta con la tierra, que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo”.

El Santo Padre explica que mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir “de modo cada vez más radical el amor de Cristo”.

“El ayuno adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor. Soportando la privación de alguna cosa -y no sólo de lo superfluo- aprendemos a apartar la mirada de nuestro yo, para descubrir a alguien a nuestro lado”, subrayó en su mensaje.

Idolatría de los bienes

Benedicto XVI señala asimismo que en su camino el hombre también se encuentra ante la tentación “del tener y de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte. Por esto, la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir”.

El Obispo de Roma añade que la idolatría de los bienes “no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida”. Benedicto XVI subraya que la práctica de la limosna recuerda al hombre el primado de Dios y la atención hacia los demás.

Lucha contra los dominadores de este mundo tenebroso

Sobre la oración, destaca su importancia en la Cuaresma, ya que con la misma el hombre encuentra el tiempo para Dios, “para entrar en íntima comunión con el que nadie podrá quitarnos, el que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna”. La Cuaresma, precisa el Papa en el mensaje, es un tiempo litúrgico “muy valioso e importante”, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad del hombre para acoger la gracia que libera del pecado.

El Papa recuerda que este tiempo litúrgico “es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha contra los dominadores de este mundo tenebroso, en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor”. Benedicto XVI aseura que de esa lucha Cristo sale victorioso, “para abrir el corazón de los hombres a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal”.

Invitación a la conversión

El Pontífice concluye su mensaje señalando que la Cuaresma es el tiempo que invita al hombre a una conversión profunda de su vida, a liberarse de egoísmo y a superar el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo.

Finalmente el Santo Padre encomienda este tiempo de conversión a “la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna”.

El Mensaje papal es la antesala de las actividades del Pontífice durante la Cuaresma. El 9 de marzo se trasladará a la basílica romana de Santa Sabina para presidir los ritos del Miércoles de Ceniza, que abren el tiempo de Cuaresma. El domingo 13 de marzo se retirará durante una semana de ejercicios espirituales en el Vaticano, que concluirán el sábado 20 de marzo. Durante esa semana todas las actividades públicas de Benedicto XVI quedarán suspendidas, entre ellas la audiencia general de los miércoles.