15/5/12

Academia Pontificia de la Vida


¿«THINK TANK BIOÉTICO» O «SUPER MOVIMIENTO PRO-LIFE»?

Mons. Carrasco de Paula se disculpa y propone «examinar y reafirmar la identidad» de la Pontificia Academia para la Vida

Las «incomprensiones» provocadas por «algunos eventos» organizados por la Pontifica Academia para la Vida son «una oportunidad para examinar y reafirmar la identidad de la Academia», dice en una nota enviada a Vatican Insider. Mons. Carrasco de Paula se disculpó por las «frases desafortunadas» de una carta en la que desde la Academia que preside se criticaba a «algunos activistas pro-vida» que se oponían a congresos sobre fertilización in vitro y sobre investigación con células estaminales.
13/05/12 9:19 AM | Imprimir | Enviar
(VaticanInsider/AciPrensa/InfoCatólica) Mons. Carrasco de Paula, en una carta enviada a los miembros de la PAV, se refirió a una carta de abril de este año en la que desde el dicasterio que preside se criticaba a “algunos activistas pro-vida”. Al respecto dijo que la misiva “contenía frases desafortunadas que, si se malentendieron, podrían haber ofendido la sensibilidad de algunas personas”.
El Obispo aseguró que esas palabras “no buscaban mostrar ninguna falta de respeto y, ciertamente, tampoco a aquellos con los que hemos venido colaborando de cerca por años a favor de la vida humana y su defensa”. “El futuro de nuestra academia ha sido y siempre será, ahora más que nunca, el Evangelio de la Vida”, dijo el Presidente de la PAV a los miembros del dicasterio.

Es necesario que en los congresos de la PAV sea afirmada la posición de la Iglesia

El mensaje de Mons. Carrasco de Paula aparece 4 días después de la carta pública que uno de los miembros de la PAV, el profesor Josef Seifert, le escribiera, en la que criticaba duramente un congreso realizado en febrero sobre fertilización in vitro en el Vaticano y rechazaba laorganización en abril del congreso sobre células estaminales, que finalmente fue cancelado.
Un importante miembro de la PAV explicó a ACI Prensa que el evento de febrero no fue organizado por el dicasterio y que aún no queda claro quién lo hizo, aunque algunos afirman que se debió a una escuela médica católica. “Todos los miembros del consejo directivo expresaron su consternación” sobre el evento de ese mes, añadió.
En su opinión, el evento programado para finales de abril sobre las células estaminales “habría funcionado –incluso con los conferencistas que no están de acuerdo con la Iglesia– si todo el programa se hubiera colocado ante la visión antropológica y moral de la Iglesia desde el principio, con intervenciones de representantes eclesiales sobre la posición de la Iglesia si el ponente propuesto decía o defendía alguna cosa inmoral”.

La identidad de la Academia Pontificia para la Vida

Vatican Insider, que denomina “think tank” bioético de la Santa Sede a la Pontificia Academi, recuerda que los problemas ya habían surgido mucho antes, por ejemplo cuando fue publicado un artículo del entonces presidente, monseñor Rino Fisichella, sobre el aborto de una niña violada en Brasil, o de una polémica sobre los transplantes y la definición de “muerte cerebral”.
Los críticos con la deriva de la Academia para la Vida serían un grupo pequeño de activistas pro-vida que “actúan en la oscuridad, apenas se hace cualquier cosa se dirigen a las autoridades superiores”, según un importante miembro de la Academia. “Nunca hemos recibido nada oficial de estas personas. Hemos recibido solo comunicaciones públicas. No nos han escrito para pedirnos aclaraciones”, explicó otra persona que trabaja en el dicasterio y que conoce muy bien la cuestión.
Los problemas nacen, según ellos, de una incomprensión de fondo sobre la naturaleza de la Pontificia Academia para la Vida. “¿Se trata de una Academia, con su autonomía y su libertad de cátedra, y con la posibilidad de invitar a personas con las que no se está de acuerdo, o una especie de súper movimiento pro-life?” Los estatutos de la PAV, según la fuente, garantizan su autonomía: “Si somos una Academia, también podemos equivocarnos; no, si nuestra labor es solo la de afirmar la doctrina católica”.
Las posturas oficiales de la Academia, subrayó un exponente de la cúpula de la institución, “hay que buscarlas en nuestras publicaciones”, no en lo que afirman los relatores enviados a intervenir en los eventos de la PAV. La situación se ha vuelto mucho más compleja, por lo que indican las fuentes, por el hecho de que “la Congregación para la Doctrina de la Fe tiende a considerarnos una extensión suya en campo bioético”.
“Nosotros –indica otra fuente– siempre hemos defendido la vida, desde su concepción hasta su muerte natural, y seguimos haciéndolo. Hacemos el mismo trabajo que estos “pro-life”, que tienen buenas intenciones, pero es necesario el diálogo y además hacen afirmaciones sin fundamento. Siempre estamos abiertos al diálogo con todos, nuestra labor es una llamada al diálogo con la ciencia. Incluso San Pablo fue al Aerópago de Atenas y habló con los paganos y con los no creyentes”.

Diálogo abierto con el mundo científico y fidelidad total al Magisterio Católico

En la nota publicada ayer por Vatican Insider, la Pontificia Academia para la Vida explica que esta polémica tiene que ser considerada “como una oportunidad para examinar y reafirmar la identidad de la Academia”.
La Pontifica Academia para la vida fue fundada por Juan Pablo II en 1994 con el Motu Propio Vitae Mysterium, para “estudiar e informar acerca de los principales problemas de la biomedicina y bioderecho relacionados con la promoción y la defensa de la vida humana”. “Esto significa –precisa la Nota– que la Academia continuará el camino del diálogo abierto con el mundo científico, pero permaneciendo al mismo tiempo totalmente fiel a la enseñanza del Magisterio Católico”.
La Pontificia Academia concluye invitando a sus miembros a buscar un debate sincero. A menudo, las críticas hacia las iniciativas científicas han sido enviadas antes a la prensa o a las “autoridades superiores”, cono la Secretaría de Estado del Vaticano, que a la Academia misma. “Todos tendemos al mismo fin a favor del cual trabajamos: la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural con integridad y sincera coherencia con la Verdad, según los objetivos de la Academia y al servicio de la Iglesia”.