30/5/12

El Papa concede indulgencia plenaria a quienes participen en el VII Encuentro Mundial de la Familia


SE CELEBRA EN MILÁN DEL 30 DE MAYO AL 3 DE JUNIO

El Papa concede indulgencia plenaria a quienes participen en el VII Encuentro Mundial de la Familia

Benedicto XVI ha dispuesto con motivo del VII Encuentro Mundial de la Familia, que se celebrará en Milán (Italia) del 30 de mayo al 3 de junio, la concesión de indulgencia plenaria para todos los fieles que participen en el mismo o se unan espiritualmente, informó hoy el Vaticano. El Papa también ha aprobado la concesión de indulgencia parcial a los fieles cada vez que durante estos días de la cita mundial de las familias recen por el bien de la familia.
26/05/12 10:37 AM | Imprimir | Enviar
"Con el objetivo de que los fieles se preparen espiritualmente para participar de la mejor manera posible, Benedicto XVI concede con mucho gusto el dono de la indulgencia para que, verdaderamente arrepentidos y estimulados por la caridad, se dediquen a la santificación de la familia, siguiendo el ejemplo de la Santa Familia de Jeús, María y José", señaló el Vaticano.
La indulgencia, según el decreto firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro, penitenciario mayor de la Iglesia romana, será aplicada en las condiciones que establece la Iglesia, es decir, si el fiel se ha confesado, ha tomado la comunión y ha rezado según las intenciones del Sumo Pontífice.
Los fieles que no puedan acudir a la reunión en la capital lombarda también podrán conseguir la indulgencia plenaria en las mismas condiciones que los participantes "si unidos espiritualmente a los asistentes recitan en familia el Padrenuestro, el Credo y otras oraciones para invocar de la Misericordia Divina la indulgencia".
El Papa también ha aprobado la concesión de indulgencia parcial a los fieles cada vez que durante estos días de la cita mundial de las familias recen por el bien de la familia.
La indulgencia es la reducción o eliminación de las penas que derivan de haber cometido un pecado y que puede ser obtenida en determinadas condiciones siempre que se esté en estado de gracia, según precisa el "Enchiridion Indulgentiarum", manual de las indulgencias.
Las indulgencias aparecen por primera vez en 1091. Permitía conmutar la penitencia por obras públicas, como la construcción de iglesias.
Los papas Alejandro II y Urbano II la ofrecieron a todos aquellos que participaban en las cruzadas y Bonifacio VIII, el Papa que convocó el primer jubileo en el 1300, las relacionó con este año santo.
Contra la degeneración comercial de las indulgencias en la Iglesia Católica se levantó Lutero. Era el 1517 y de allí partió la reforma luterana, el protestantismo.
La Penitenciaría de la Curia Romana precisó tras la revisión de la "Enchiridion Indulgentiarum", en 1999, que el propósito de la indulgencia no es sólo ayudar a los fieles a descontar las penas del pecado, sino impulsarles a realizar acciones de piedad, de penitencia y de caridad.
Para obtener una indulgencia todos los pecados tienen que estar confesados, se tiene que haber hecho la comunión y rezado "y sobre todo tener el corazón libre, ya que si hay pecado, aunque sea venial, no puede haber indulgencia plenaria", según el manual.
El manual también prevé la concesión de indulgencias parciales a quienes al cumplir con su deber y soportar las adversidades de la vida se dirigen con humildad a Dios, aunque sea con una simple plegaria.
También a quienes con fe y misericordia ponen sus bienes y ellos mismos al servicio de los necesitados y a quien con espíritu de penitencia se priva espontáneamente y con sacrificio de alguna cosa lícita.
Ante la mala fama de las indulgencias, debido a errores del pasado, el Vaticano ha insistido en que se debe superar la "imagen comercial" a la que aún siguen ligadas, porque están son gratis.
(Efe) "Con el objetivo de que los fieles se preparen espiritualmente para participar de la mejor manera posible,Benedicto XVI concede con mucho gusto el don de la indulgencia para que, verdaderamente arrepentidos y estimulados por la caridad, se dediquen a la santificación de la familia, siguiendo el ejemplo de la Santa Familia de Jeús, María y José", señaló el Vaticano.
La indulgencia, según el decreto firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro, penitenciario mayor de la Iglesia romana, será aplicada en las condiciones que establece la Iglesia, es decir, si el fiel se ha confesado, ha tomado la comunión y ha rezado según las intenciones del Sumo Pontífice.
Los fieles que no puedan acudir a la reunión en la capital lombarda también podrán conseguir la indulgencia plenaria en las mismas condiciones que los participantes "si unidos espiritualmente a los asistentes recitan en familia el Padrenuestro, el Credo y otras oraciones para invocar de la Misericordia Divina la indulgencia".