28/9/13

Un centenario al servicio de la Iglesia

Don Julio cumple 100 años, de los cuales lleva dedicados al sacerdocio 72

Julio Damián Muñoz Cuesta nacía tal día como hoy de hace cien años en La Mata. Desde esa fecha hasta hoy, su vida ha sido fructífera en experiencias, buena parte de ellas vinculadas a su profesión, o en este caso vocación, la de sacerdote, actividad que ejerce desde hace 72 años. Su vida ha estado ligada desde muy temprano al sacerdocio.
28/09/13 9:47 PM | Imprimir | Enviar
(La Tribuna de Talavera/InfoCatólica) Ya desde niño ejercía de monaguillo en su parroquia, cuyo sacerdote fue quien le animó a formarse en el Seminario. «No me pareció mal», recuerda. Esta propuesta contó con el beneplácito de sus padres, que «no pusieron ninguna pega» y recurrieron «a gente que sabía que iba a responder» para poder facilitar su marcha.
«Era la Providencia la que me dirigía», asegura el sacerdote, que sigue concelebrando misa a diario en la Basílica del Prado, templo al que llegó en 1985 tras su jubilación en la parroquia de Velada, donde fue titular en sus últimos años en activo.
A sus cien años, puede presumir de anécdotas entrañables y otras más duras, entre ellas las relacionadas con su participación en la Guerra Civil, contienda tras la cual fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 1941.
También puede enorgullecerse de formar parte de una familia en la que cuenta con el apoyo de sus cuatro hermanos, dos varones y tres mujeres, la mayor con 103 años, y «la niña», como él la llama, que está a punto de cumplir los 90. Él es el segundo de los cinco hermanos, al que le sigue otra con 98 años, y otro hermano con 93 años.
Don Julio, que reside con dos de sus hermanas, sigue concelebrando a diario la misa de las once de la mañana en la Basílica del Prado, donde también confiesa a los feligreses y ayuda a dar la comunión. Hoy todavía recuerda cómo fue cantar su primera misa el 16 de junio de 1941, algo que vivió de un modo «tranquilo».
Sus inicios estuvieron en Escariche y Escopete, en tierras de Guadalajara. Fue también encargado de Fuentenovilla, en esa misma provincia; ecónomo luego de Albares y Almoguera, también en Guadalajara;fue promovido al cargo de la parroquia de Espinoso del Rey, Torrecilla de la Jara, Retamoso de la Jara y La Fresneda, ya en la provincia de Toledo. En el concurso de párrocos de 1957, consiguió ser titular de la parroquia de Velada.
A pesar de todo, asegura que los momentos más dulces de todo su ejercicio son los que está «saboreando» en la actualidad. «No tengo compromisos, cargos responsables, voy voluntariamente, en la Basílica llevo 26 años con la responsabilidad de confesar y ayudar, pero el día que quiera faltar puedo», explica.
Así, estos años de jubilación asegura que le han «rejuvenecido espiritualmente».
Hoy don Julio festejará su centenario celebrando una misa en la Casa de la Iglesia que tendrá un carácter familiar. Mañana se sumará una celebración litúrgica en la Basílica del Prado, que estará presidida en este caso por el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez; y en la que participará también el obispo auxiliar de Toledo, Ángel Fernández Collado.
Esta celebración culminará con un banquete «casi de boda, pero muy diferente», puesto que se prevé que acudan 95 comensales.