12/7/11

No a los bebés de diseño

Se evita de momento los bebés de diseño

Alemania mantiene las restricciones a la selección genética de embriones humanos

Según informa Hazte Oir, el Parlamento alemán decidió por mayoría mantener las restricciones al Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) de embriones concebidos in vitro antes de su implantación en el útero, por lo que esta práctica sólo se permitirá en los supuestos de«alto riesgo congénito» o de«peligro de aborto o muerte» para el feto. Actualmente, los médicos podían realizar estudios genéticos en embriones, tras una sentencia favorable del Tribunal Supremo alemán.

11/07/11 4:23 PM | Imprimir | Enviar

(HO) La decisión se tomó el pasado día 7 en la sesión matutina del Bundestag, cuando tras un prolongado debate de cuatro horas, los parlamentarios alemanes emitieron su voto en función de su conciencia, libres de todo compromiso de partido. Se trataba de decidir sobre la legalidad del Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), una práctica que analiza in vitro los óvulos fecundados para detectar enfermedades de transmisión genética que pudieran afectar al futuro feto y que ya se practica en muchos países europeos- como Bélgica, Gran Bretaña o España- mientras que en Alemania seguía siendo objeto de discusión.

Los argumentos a favor esgrimidos por los diputados en el púlpito del pleno recordaron con frecuencia lo extendido del método y aún con más vehemencia el hecho de que resulta una ayuda para las parejas con antecedentes de males genéticos en la familia. Quienes apelaban a un “no” al DGP lo hacían principalmente sobre la base de una consideración: la posibilidad de estar abriéndole la puerta a la elección de las cualidades genéticas de la descendencia, a la “confección” de hijos hechos a la medida de los deseos paternos.

Finalmente, con 326 votos a favor, se aprobó por mayoría el proyecto de ley presentado entre otros por la secretaria de Estado de Sanidad, la liberal Ulrike Flach, de permitir el Diagnóstico Genético Preimplantacional cuando “uno o los dos progenitores tengan propensión a enfermedades hereditarias graves o exista la posibilidad de un aborto o una muerte durante el parto”. Otros 260 legisladores defendieron la prohibición total de esta práctica médica, mientras que ocho optaron por abstenerse.

Ahora los legisladores establecen por primera vez condiciones genéricas a esta práctica médica, que debe ir precedida obligatoriamente de asesoramiento y de la aprobación de una comisión ética. La intervención sólo podrá realizarse únicamente en centros con licencia y se estima que al año se llevarán a cabo como mucho un par de centenares de pruebas.

La cara más famosa que apostaba por deslegalizar la práctica en las filas de la democracia cristiana alemana era Ursula von der Leyen, ministra de Trabajo y Asuntos Sociales y madre de siete hijos. “Los análisis que se realizan en el DGP son los mismos que se llevan a cabo durante el embarazo, ¿para qué esperar tanto, someter a las parejas a tal presión psicológica y enfrentarlas a un posible aborto natural o inducido, cuando se puede evitar?”, alegaba von der Leyen.

Para demostrar la multiplicidad de opiniones acerca de la cuestión y el poco ligamiento ideológico de las mismas, Andrea Nahles, la secretaria general del Partido Socialdemócrata (SPD), volvió a contar en el Hemiciclo la historia de su amiga Birgit, que narra con frecuencia cuando es preguntada por este tema: una madre de varios hijos discapacitados reacia a someterse al DGP. Con esta parábola les pedía Nahles a sus compañeros el voto negativo..En su intervención, Nahles recurrió al rechazo a los “bebés de diseño” para apuntalar su argumentación. “No creo que nadie en esta sala”, dijo, “apoye tal cosa”. La posibilidad de que por medio del estudio genético previo a la implantación del óvulo fecundado los límites morales se difuminen en algún momento y se acabe dando por buena la elección del color de los ojos o del tinte de la piel era, junto con la inmoralidad de decidir sobre si la vida del enfermo tiene valor, una de las principales consideraciones de quienes apostaban por mantener la prohibición.